“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”, Winston Churchill.

Considero que en el pasado yo era una persona alegre, alguien que se preocupaba por hacer reír a los demás para que se sintieran bien en mi compañía. Pero no era optimista. Detrás de esa máscara de buen humor, se escondía una persona enfocada en sus carencias, que se empeñaba en ver todo de forma negativa. En mí vivía un pesimismo que yo entendía como algo natural, como parte de mi forma de ser.

Puede que la genética –en cierta medida- influya a la hora de ser pesimista u optimista. Lo que sí puedo asegurar, porque lo he vivido en mi propia persona, es que se puede cambiar la manera de ver el mundo. Ser optimista puede aprenderse.

El optimismo tiene que ver con la alegría y el buen humor pero no son lo mismo. El optimismo es un hábito de pensamiento positivo que puede aprenderse, es un cambio del color del cristal de las gafas que nos ponemos a diario.

Las dificultades son oportunidades de mejora para el optimista porque entiende cada problema como una razón para fortalecerse, para mejorar sus habilidades así como su inteligencia emocional.

Si tú todavía no tienes claro si eres una persona optimista, lee las siguientes características que definen a esta afortunada tribu. A ver si te reconoces en alguna de ellas:

8 Características de las personas Optimistas:

1. Trabajan su autoestima. Si algo tienen en común las personas optimistas es su alto grado de autoestima. Los optimistas se aman porque ponen toda su atención en sus propias cualidades y procuran vivir sin complejos.

2. Aceptan a los demás. Los optimistas son gente que aceptan al prójimo tal y como es. No se preocupan en cambiar a los demás porque no lo necesitan. Se conforman con influir de forma positiva en aquellos que aprecian. Son muy poco dados a dar consejos y se limitan a predicar con el ejemplo, lo que les convierte en personas propensas a convertirse en líderes de grupo.

3. Viven el presente. Están comprometidos con trabajar en su felicidad día a día, sin prestar atención a tiempos pasados o futuros. Un optimista no guarda una pulsera como recuerdo de una persona a la que hace tiempo que no ve, si no que llama a esa persona para encontrarse con ella y devolverle el objeto. Así tiene la excusa perfecta para volver a disfrutar de esa compañía un tanto olvidada.

4. Aprenden de las dificultades. Los optimistas cuentan con la capacidad de aprender de todo lo que les sucede. Entienden cada fracaso como un paso más hacia el éxito, por eso no se desaniman cuando se le presenta una adversidad. Al contrario, terminan por disfrutar con todo aquello que suponga un nuevo reto para ellos.

5. Confían en ellos mismos. Confianza y compromiso son dos cualidades esenciales de las personas optimistas. Sueñan despiertos y trabajan con tesón para ver cumplido aquello que desean. Un optimista tiene la cabeza en las nubes y los pies en el suelo, siempre esperan lo mejor pero están preparados para lo peor. Son soñadores pero con un alto grado de responsabilidad y franqueza.

6. Son íntegros. Un optimista se caracteriza también por su integridad. Los optimistas son personas con principios que no suelen traicionar, lo que consigue que duerman a pierna suelta por la noche. En medio de un conflicto, son capaces de conservar esa paz interior que tanto disfrutan y que terminan contagiando a los demás.

7. Huyen de la crítica fácil. Los optimistas no malgastan su buena energía criticando a los demás. Son personas que huyen del office de la oficina o de cualquier reunión de escalera. La envidia para ellos es cianuro puro, por eso la destilan para transformarla en admiración. Son responsables de sus actos y se consideran los únicos culpables de su propio destino.

8. Todos queremos estar con ellos. Uno no se despega con facilidad de un amigo optimista. Los optimistas cuidan con cariño y dedicación cada una de sus relaciones interpersonales. Trabajando en equipo se encuentran como pez en el agua porque son capaces de inyectar entusiasmo y fe en sus colaboradores.

Buscar el lado positivo de las cosas ayuda a sentirnos mejor, hace surgir sentimientos de bienestar y proporciona fuerza y energía para enfrentarnos a las situaciones difíciles. Fijarse en las cosas buenas de la vida es una actitud, que debería ser cultivada por todos nosotros.

Si no te has reconocido en ninguna de estas 8 características te recomiendo que le eches un vistazo al post: 6 pautas para conseguir ser más optimista.

 

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