Nos pasamos la vida comprando y acumulando objetos. El consumismo es la religión que impera en la sociedad occidental, un estilo de vida que no hace mas que robarnos tiempo y energía.

He empezado este año empeñado en vivir de manera más sencilla, con menos cosas (pero más útiles) y pasando el tiempo con la gente que realmente quiero estar. Eso son algunos de los principios en los que se basa el minimalismo.

A lo largo del 2016, he hecho un gran descubrimiento: mientras más tareas quieras resolver, menos cosas debes almacenar en tu vida ¿Por qué? Porque los objetos que acumulamos son una carga, un peso muerto en una mochila que nos llevamos a la espalda y que nos impide avanzar tan rápido como quisiéramos.

¿Tú también quieres despojarte  de esa carga, para avanzar más rápido, poder vivir más tranquilo y sentirte más libre? Ahí van cuatro ideas que pueden ayudarte a vivir de forma minimalista:

1.Anota. Libera tu mente

Cuando tengas ideas dando vueltas en tu cabeza, ocupando  demasiada “memoria RAM” de tu cerebro, anota. Es algo tan sencillo de llevar a cabo, pero que acostumbramos a obviar.

Cuando anotamos liberamos nuestra mente. Si no lo hacemos, nos pasamos el día queriendo recordar todo aquello que tenemos pendiente y esto nos resta energía y capacidad de concentración.

“Tengo que comprar una barra de pan, que no se me olvide”. Un tipo de recordatorio tan superfluo como este, te está robando gasolina para tu cerebro. Combustible indispensable para cosas bastante más importantes que hacer en tu vida.

Anota, libérate.

2. Simplifica la tecnología

Cada vez acumulamos más dispositivos y algunos de ellos hacen prácticamente lo mismo.

Un Smartphone, una tablet, un ebook, un portátil, un reproductor mp3 y un ipod, ¿te suenan de algo estos objetos? Quizá tengas alguno de ellos y pienses que todos son absolutamente necesarios para ti.

Una manera de vivir con mayor tranquilidad es disminuir el número de dispositivos. ¿Has pensado que quizá sólo con el móvil puedes escuchar música, leer eBooks e incluso gestionar tu blog? Quizá es buena idea tener un móvil más versátil en lugar de almacenar dispositivos en tu casa.

En tu ordenador, procura también tenerlo todo en su sitio; el escritorio ordenado, los archivos por carpetas y los correos electrónicos ordenados por temáticas. Nada es más estresante que buscar un archivo en el que pasaste horas trabajando y no encontrarlo.

3. Las gallinas que entran por las que salen

En época de rebajas, no hace falta ir a un centro comercial y comprar de manera compulsiva. ¿Qué harás luego con ese jarrón chino que no tienes donde colocarlo, esos quince pantalones que luego no te pondrás o ese bolso tan caro (y tan rebajado) que luego no usarás por miedo a desgastarlo?

Si ya tienes tu casa ordenada, no te empeñes en volver a desordenarla. No compres nada hasta que no te hayas despojado de otra cosa, como diría José Mota: “las gallinas que entran por las que salen”.

Cuando vayas a comprarte algo, piensa antes qué vas a vender o donar de lo que ya tienes. Así es como evitarás acumular y serás más selectivo a la hora de gastarte el dinero en nuevos productos.

4. Colecciona experiencias

Cuando seas anciano, es mejor que tengas cosas que contar, en lugar de objetos a los que sacar el polvo.

Conozco a gente que no juega con sus hijos, pero luego está constantemente limpiando la pantalla de su iPhone. ¿Te parece que esto tenga sentido?

Las experiencias son valiosas, los objetos vienen y van y nunca nos pertenecen. Marcharemos de este mundo tal y como llegamos, desprendidos de bienes materiales, así que más vale “almacenar” experiencias de calidad que objetos.

Prueba, experimenta y comparte lo vivido con la gente que quieres. Es la mejor forma de cuidar de los tuyos y de estar en paz contigo mismo.

Vivir más tranquilo y libre todavía está en tu mano.

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