Declaro públicamente que soy una de esas personas que quiere hacer cincuenta cosas a la vez. Esto provocó que, un buen día muy cercano al de hoy, me hiciera la siguiente pregunta: ¿soy así más productivo?

Afortunadamente, hoy ya tengo claro que hacer mil cosas (o tan sólo dos o tres) a la vez no es nada productivo.

Y debo reconocer que yo me sentía algo así como Superman, viendo que era capaz de hacer tantas cosas a la vez y comprobando que otros seres de este mismo planeta, tan sólo se dedicaban a hacer una sola tarea al mismo tiempo. Realmente creía que esas personas perdían más el tiempo que yo.

¿Tú también eres de esos que quiere abarcar mucho y que se dedica a hacer varias cosas a la vez?, ¿piensas que te está dando buen resultado?

Hace poco me di cuenta que, en mi afán de querer abarcarlo todo y aprovechar el tiempo al máximo, estaba dejando de ser productivo. Lo peor es que notaba como mi ansiedad crecía día tras día y que, al final, tampoco avanzaba tanto como yo quería.

Cada vez me sentía más estresado y cualquier momento sin hacer nada, me parecía una absoluta pérdida de tiempo.

“El cambio de paradigma consiste en comprender que ir despacio no sólo permite llegar más rápido, sino también más lejos”, Maite Barón.

Por suerte, en uno de esos momentos del día en los que estaba haciendo tres cosas a la vez: cocinando, contestando a mensajes y escuchando una charla de Borja Vilaseca, escuché algo que hizo que se me encendiera la bombillita.

El maestro Vilaseca, recordaba la importancia de sentarse en un banco a no hacer nada, durante una hora o más. Y que, mientas más estresado esté una persona, más rato debería permanecer en ese banco. Al principio, este mensaje me pareció desconcertante.

Mi primera reacción fue pensar “si me siento en un banco durante un rato, dejaré de hacer cosas, así que no puedo permitirme perder ese valioso tiempo”.

Hoy ya sé reconocer cuán equivocado estaba, al creer que “no hacer nada” es sinónimo de pérdida de tiempo.

Si haces 1.000 cosas a la vez, quizá te ocurra esto:

1. Tu productividad disminuirá.

Es una idea errónea pensar que hacer varias cosas a la vez nos ahorra tiempo, todo lo contrario, hacer muchas cosas al mismo tiempo nos hace perder tiempo.

Si estamos escribiendo un artículo, mientras damos respuesta a los correos electrónicos que van entrando, tardaremos bastante más tiempo en concluir nuestro escrito. Saltar constantemente de un trabajo a otro, supone una pérdida de concentración que terminará dilatando el tiempo necesario para ejecutar nuestra tarea.

Además, tu calidad del trabajo disminuirá. Cometemos más errores cuando estamos cambiando constantemente de tarea, más todavía si una de esas tareas requiere de un esfuerzo intelectual considerable.

Cuando queremos estar pendientes de varias cosas a la vez,  nuestro estrés aumenta y nuestro tiempo de calidad disminuye.

2.No verás lo que pasa a tu alrededor.

En una ocasión iba caminando por casa, mientras recogía juguetes del suelo, me dedicaba a contestar  mensajes de Whatsapp (si quieres ahorrar tiempo, huye de los grupos de esta aplicación).

Entonces fue cuando mi hija Emma me mostró un dibujo que había hecho, yo lo vi y le dije “es muy bonito”. Un rato más tarde fui a su habitación y encontré un dibujo que me llamó la atención, así que le dije “este dibujo también es muy bonito, ¿cuándo lo has hecho”. Ella, con cara de enfado, me contestó “es el mismo dibujo que te enseñé hace un rato”.

Cuando estamos concentrados en algo, nuestra percepción del entorno disminuye. Es lo que se conoce como “ceguera por falta de atención”. No en vano, los atropellos en ciudades han aumentado desde que todos tenemos smartphones. Por algo será.

¿Qué estoy haciendo actualmente para hacer una sola cosa a la vez?

1.No sucumbo a distracciones

La respuesta es tan obvia, que puede parecer hasta ridícula. Lo que hoy procuro hacer para que mi tiempo sea más efectivo y no vivir tan estresado, es hacer una sola cosa al mismo tiempo. Tan sencillo como eso, pero tan difícil a la hora de llevarlo a cabo.

Mientras escribía este artículo he estado tentado de mirar mi teléfono, de contestar un correo que ha entrado en mi bandeja y de levantarme a beber agua. Todo eso ha ocurrido mientras escribía y el hecho es que, no sucumbir a esas “tentaciones” requiere de un ejercicio importante de autodisciplina.

Estamos rodeados de lo que se conoce como “ladrones de tiempo”. Son todas esas cosas, sin importancia, que nos restan tiempo de hacer algo más importante. Nuestro teléfono está cargado de esos ladrones: mensajes, redes sociales, correos electrónicos, alertas, llamadas, juegos…Son un conjunto de distracciones que están ahí para restarnos atención y tiempo de calidad.

Ahora procuro evitar este tipo de distracciones mientras estoy concentrado en algo. Los entendidos en la materia, aconsejan desconectar el teléfono. Personalmente no lo hago porque siempre puede surgir una emergencia y no estar localizable.

Ahora, el teléfono vibra constantemente, pero aquí sigo escribiendo este post.

Cuando siento el impulso de hacer otra cosa mientras estoy haciendo una tarea, procuro “ignorarme” para seguir adelante con lo que estaba haciendo. Y la verdad es que parece que cada vez mi voluntad es más fuerte y me distraigo con menos frecuencia. Sucumbo menos a la tentación de distraerme y eso aumenta la calidad de mi tiempo.

2.Organizo mi tiempo en tareas similares

Agrupo tareas parecidas para hacerlas juntas.  En lugar de contestar a los correos electrónicos, mensajes de Whatsapp y notificaciones de Twitter o Facebook, según van entrando, dedico un rato concreto de mi jornada a sólo contestar mensajes. Aquí, lo difícil es mantenerse firme, para no dar respuesta inmediata a esos mensajes.

Lo mismo hago a la hora de escribir. Si tengo en mente varios temas sobre los que quiero escribir, dedico un rato a redactar borradores para diferentes artículos, aunque sean de diferentes temáticas.

Curiosamente, mientras más rato escribo, más rápido aparecen nuevas ideas en mi cabeza y siento que rindo más. Lo importante es que, mientras escribo sólo pienso en escribir. ¿Te parece que tiene lógica?

Luego, en otro momento de ese u otro día, me dedico a buscar imágenes para ilustrar esos futuros posts. Puedo dedicar alrededor de media hora a buscar imágenes en Pixabay para dos o tres futuros artículos. De nuevo estoy agrupando una misma tarea para diferentes trabajos. 

En el libro “La Semana Laboral de Cuatro Horas”, de Tim Ferris, se recomienda llevar esta técnica a rajatabla. Agrupar tareas similares, es uno de los hábitos que mejores resultados me ha reportado a la hora de aumentar mi productividad. Es la manera más eficaz de entrar en el llamado “Estado de Flow”, que es cuando estás completamente concentrado en un trabajo y donde el tiempo, por fin, parece detenerse.

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