“Las personas lo suficiente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian”, Campaña de Apple de 1997.

Atrévete a soñar. Piensa diferente para imaginar esa vida que quieres conseguir. No te pongas límites y piensa a lo grande. Piensa cosas muy concretas que quieras mejorar en tu vida: el dinero que te gustaría ganar, la casa donde te gustaría vivir, el tipo de relaciones que quieres mantener o a qué te dedicarías si tu sustento económico no dependiera de ello. O como dice Borja Vilaseca; ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Amplía la percepción que tienes de ti mismo, piensa que mereces más de lo que estás acostumbrado a imaginar. Aumenta la altura del techo de tus sueños y céntrate en objetivos que puedas ir alcanzando poco a poco. Proponerse metas alcanzables es mucho mejor que obsesionarse con imposibles. Pequeños pasos terminarán por hacer un gran recorrido a largo plazo.

Analízate, imagínate a ti mismo en el futuro para descubrir lo que realmente quieres. Fantasea todo lo que haga falta sobre aquello que deseas conseguir. Piensa como lo haría un niño, sin prejuicios ni manías, sin miedo a perder. Pon el foco en pensar lo que quieres conseguir en lugar de imaginar lo que no quieres.

“Todo lo que hoy te parezca una locura, mañana podría ser una realidad”.

Piensa en aquellas cosas que una vez te parecieron imposibles y que finalmente, terminaste consiguiendo. Aquella persona inalcanzable que terminó saliendo contigo, aquel examen que pensabas que habías suspendido y que aprobaste con buena nota, aquella entrevista de trabajo que pensabas que fue mal y terminaron contratándote.

Tu vida está plagada de éxitos pasados que deberían motivarte a la hora de enfrentarte a nuevos retos. Así que debes enfocarte en todo lo bueno que has conseguido para atreverte a desear aquello que hoy parece imposible, una locura. Debes pensar diferente para acercarte un poco más en tus logros y bastante menos en tus fracasos.

Piensa en cómo cambiar tu mundo, o el mundo entero si hace falta. Sométete a un interrogatorio a ti mismo, con preguntas que provoquen que tu imaginación se ponga a trabajar. Pregúntate: “¿y por qué no?, ¿y por qué no yo?, ¿cómo podría yo?, ¿para qué hago esto?” Las respuestas a estas preguntas te aportarán mucho más conocimiento sobre ti mismo de lo que imaginas.

Hoy es día de valorarte más, de creer que sí puedes conseguir más cosas de las que ayer pensabas. Pon tu listón tan alto como puedas, y si al final no logras superarlo, siempre habrás llegado mucho más alto de lo que ayer imaginaste.

Atrévete, piensa diferente.

 Imagen: Pixabay

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