En mi búsqueda constante de información sobre Motivación y Desarrollo Personal , y después de más de dos años publicando artículos, puedo decir que ya “he visto de todo”.

Me atrevo a afirmar que existen dos perfiles de personas que se dedican al desarrollo personal y que además viven de ello:

  1. Profesionales que, con argumentos y mucha ciencia, son capaces de proporcionar claves reales y prácticas para mejorar nuestras vidas.
  2. Charlatanes que se limitan a repetir eslóganes (muchas veces mal copiados del primer grupo), que pueden quedar muy bien en Facebook y cosechar miles de “likes”, pero que en realidad son muy poco efectivos.

Hoy toca hablar de los mensajes que suelen utilizar los de este último grupo. Esos “gurús” que se limitan a pintarlo todo de color de rosa para que no distingamos los muchísimos matices que existen dentro del desarrollo personal.

Es fácil distinguir estos mensajes porque todos ellos utilizan la estructura de “si haces esto, conseguirás esto otro”. Causa-efecto, sin más: “si fuerzo mi sonrisa, estaré alegre”. Y ya está, así de fácil.

Yo creo más en aquello de “si haces esto, quizá consigas aquello otro, si no lo consigues prueba con esto otro, si no ajusta y comprueba, sigue ajustándolo…, ahora inténtalo de nuevo…”

La motivación y el logro de objetivos no es algo que se consiga con trucos rápidos que quepan en un libro de bolsillo. Es una carrera de fondo que transcurre por un largo camino de compromiso, primero con uno mismo y después con todo lo demás.

Vengo hoy con la intención de destapar lo que considero son Las 4 Mentiras más Comunes sobre Motivación y Desarrollo Personal, que he descubierto después de haber leído y visto un poco de todo.

Mentira Nº 1. Piensa en positivo y conseguirás todo lo que te propongas

Incluso hay una campaña de una marca de cerveza que dice “piensa en verde”.

Nunca he creído en aquello de “si crees que algo va a ir bien, irá bien”. Bueno, quizá si creí durante un tiempo pero, basándome en mi propia experiencia, puedo asegurar que no hay nada menos cierto.

Si bien sí creo que debemos trabajar para crear pensamientos positivos, pero no creo que funcione aquello de “todo se arreglará”, sólo por el mero hecho de creer en ello, de pensar “en verde”.

Los problemas no se solucionan cuando pensamos en ellos, se solucionan cuando tomamos acción real para resolverlos.

Las cosas no se arreglan solas, tus problemas los debes solucionar tú porque el destino no va a estar a tu favor sólo porque tú creas en él. Es mejor creer en uno mismo que en el destino.

Prefiero pensar que sí puedo lograr algo, pero siempre en función de mi propio esfuerzo y en mis ganas por conseguirlo. Sin olvidar nunca que quizá mi objetivo no sea ni tan fácil ni tan difícil de alcanzar.

Cuando queramos lograr algo siempre debemos pensar en lo que puede ir mal, preparar un plan B por lo que pudiera pasar.

Debemos desarrollar la capacidad para imaginar diferentes escenarios, para estar preparados y no “perder la motivación” cuando surja el primer obstáculo.

Mentira Nº 2. Lo más importante son los Objetivos

¿Es importante pensar el objetivo final? Sí.

¿Es lo único en lo que debemos pensar? ¡No!

Necesitamos pensar en nuestras metas, en alcanzar nuestro objetivo final. Nuestra motivación depende en gran parte de ello. Pero no es lo único en lo que debiéramos concentrarnos.

Pensar sólo en objetivos no es suficiente. Hay que ir más allá, pensar también en el recorrido y disfrutar del proceso de cada proyecto de vida.

Necesitamos crear métodos y dibujar hojas de ruta que terminaran por llevarnos a nuestro destino final. La planificación es primordial para mantenernos motivados y lograr nuestros objetivos.

No podemos escalar una montaña sólo pensando en la cima. Necesitamos mapas, preparación física, equipamiento y, muy a menudo, un sherpa que nos diga cómo y cuándo caminar.

Mentira Nº  3. Si quieres, puedes

“Querer es poder”, sin duda una de mis frases “preferidas” y que confieso que yo utilicé demasiado en el pasado. Sobre todo cuando pretendía motivarme a mí mismo.

Estoy de acuerdo en que “querer” es el primer paso para conseguir algo pero, una vez más, no es causa-efecto (“quiero, luego puedo”).

Por supuesto que querer conseguir algo es el primer paso para caminar hacia ello, pero no es el único paso.

“Querer es poder”, es la mejor manera de convertirnos en lo que Emilio Duró define como “un tonto motivado”. Es pensar que podemos con todo para, más tarde, deprimirnos cuando vemos que no lo hemos conseguido.

Yo puedo querer ser más ágil que mi hija Emma de 6 años o tumbar por K.O a Mike Tyson, pero tengo claro que, en ambos casos, no basta con “querer”.

No es todo tan simple e idílico; “querer no es poder”.

“Querer” no es suficiente para “poder”. Hay que prepararse y saber planificar, desarrollar nuevas habilidades, ser paciente, perseverante y muy constante.

Mentira Nº 4. No puedo motivarme a mí mismo

No es que uno no se pueda motivar así mismo, es que quizá no sepa cómo.

Y puedo que esto ocurra porque te han salido mal tantas cosas que ya no sabes cómo motivarte, no sabes de dónde sacar las fuerzas para pretender alcanzar nuevos objetivos.

Es  la actitud más cómoda, es la excusa perfecta para quedarnos como estamos.  Sin ambición, sin ilusión por empezar nuevos proyectos.

La gente que no se sabe motivar es la gente que hace uso de una mentalidad basada en el fracaso. Que no es capaz de ver lo logrado hasta ahora, sino todo lo que todavía no se ha conseguido.

Lo más increíble es que gente que es incapaz de encontrar nuevas motivaciones, han conseguido grandes logros a lo largo de su vida, pero parecen haberlos olvidado o no saben darle la importancia que merecen.

Son como ese boxeador que se cansa de lanzar golpes al aire porque, con los ojos hinchados, ni siquiera es capaz de ver a su contrincante.

Para saber motivarnos, lo importante es el discurso que nos digamos a nosotros mismos después de cada problema o adversidad. Es el análisis que hagamos de las situaciones vividas y de los resultados conseguidos.

Es más fácil pensar en que “no lo conseguí porque es imposible” que pensar en “¿por qué no lo conseguí?, ¿en qué fallé?, ¿qué debería mejorar para conseguirlo?”

No se trata de hacer grandes cambios en nuestra vida, se trata de enfocar las cosas de manera distinta.

De tener la mentalidad adecuada, una que sea resolutiva y muy alejada de ese Victimismo que puede convertirse en tu zona de confort.


Hoy te he hablado de lo que a mi entender, son los 4 bulos más comunes sobre Motivación y Desarrollo Personal. Pero no son los únicos.

Cada día leo o escucho una nueva coletilla, veo alguna frase (con un paisaje como imagen de fondo), o simplemente alguien se cruza conmigo e intenta animarme.

Las redes sociales andan sobradas de “buen rollo barato” que intenta demostrar quién, en apariencia, es más feliz, quien anda por el mundo “sobrado” de motivación.

Es una especie de competición por ver quién está más motivado y quién consigue más likes con esas publicaciones plagadas de “felicidad”.

Saberse motivar no es estar de buen humor todo el día, sonriendo a diestro y siniestro, intentando parecer inmunes ante cualquier chaparrón que se avecine.

No se puede estar motivado siempre.

La motivación es un estado mental, un ejercicio interno de cada persona. No es tanto lo que se ve por fuera sino lo que se vive por dentro.

No es lo que consigas o lo que no consigas, es como interpretas todo lo vivido y poner remedio a todo lo que se pueda mejorar.

Ahora te toca ti, ¿conoces alguna mentirijilla más sobre motivación y desarrollo personal? Compártelo aquí si te apetece.

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