“Trabajo nutricional es aquel que, si te tocase la lotería, no irías ni a por el finiquito”, Sergio Fernández.

Hace unos meses tuve la suerte de ver en televisión una entrevista a Antonio Banderas. Allí, el actor apuntó varias diferencias que, durante años, ha apreciado entre la gente española y la estadounidense.  Señaló las desigualdades culturales entre EEUU y España en relación al trabajo, refiriéndose a una misma encuesta que se hizo en universidades de España y EEUU, donde se les preguntaba a los jóvenes por su propio futuro profesional. En España, la mayoría de los encuestados esperaban terminar trabajando en puestos vitalicios, dentro de la administración. En cambio, en EEUU, la inmensa mayoría soñaba con crear su propia empresa.

Creo firmemente que la base de esas mentalidades tan diferentes reside en eso tan feo llamado “envidia”. No lo olvidemos, España sigue siendo un país de envidiosos. Parece que disfrutemos cortando las alas a aquellos que se atreven a soñar. Verificar esto es muy sencillo. En tu próxima reunión familiar, dile a todos los presentes que vas a dejar tu trabajo para se emprendedor. A ver cuántos tus parientes se dedican a felicitarte por tu decisión y cuántos te invitan a olvidarte de todo para que sigas como estás.

En un país donde jóvenes universitarios no se atreven a soñar e ilusionarse con su futuro y en el que gente con cuarenta años cuenta el tiempo que le falta para jubilarse, en ese país podemos asegurar que a la gente no le apasiona su trabajo. Sí, vivimos en una sociedad donde muchos sienten que su trabajo es “nutricional” porque lo único que les aporta es el mero sustento del mes a mes. 

Si esa es tu situación debes saber que no es culpa de tu empresa, ni de tus compañeros, ni siquiera de tu maléfico jefe. Es culpa tuya. Porque tu actitud dictará si quieres seguir siendo víctima de un destino que sólo tú puedes cambiar.

No me cansaré de repetirlo, si estás en un trabajo que no te gusta, sigue ahí hasta que puedas dejarlo, pero empieza a trabajar a diario en aquello que realmente quieres hacer profesionalmente. Sigue en tu “trabajo nutricional” con la mejor actitud posible y una sonrisa en tu rostro porque actuar así será tu entrenamiento para el día de mañana, cuando te dediques a aquello que sí te apasiona.

Se habla mucho de una vivienda digna, pero ¿qué hay del derecho a emplear la mayor parte de nuestro tiempo en un trabajo que nos reconforte? Me atrevo a decir a que más del 75% de la clase media (aunque esta clase ya está en peligro de extinción) se pasa la vida en trabajos que no les gusta y que incluso llegan a detestar. Como decía el bueno de Rubianes, basta con subir al autobús un lunes a las 8.00 de la mañana para ver con qué la alegría la gente va al trabajo.

“Para dejar un trabajo que no te gusta lo mejor es poner empeño en hacer ese trabajo lo mejor posible”.

Puede que la respuesta te sorprenda. Para dejar un trabajo que no te gusta lo mejor es poner empeño en hacerlo lo mejor posible. Es lo contrario que pensamos que se debe hacer,  si un trabajo no nos gusta nos pasamos el día “robando ” a la empresa: llegamos tarde,  tomamos veinte cafés al día y posponemos todo para el día siguiente. Estamos de mal humor y todo nos sienta mal. 

Hay que llegar allí con la mejor sonrisa y hacer el trabajo de manera sobresaliente para que, el día que te marches, tu jefe llore de pena. Si te esfuerzas para trabajar bien, con una buena actitud y cumpliendo con lo que te piden, estarás viviendo en un estilo de vida emprendedor. Adoptarás una manera comprometida de estar en este mundo donde la productividad y los objetivos se ven cumplidos. 

Sólo siendo bueno haciendo un trabajo que no es tu pasión, podrás ser excelente cuando te embarques en un proyecto laboral acorde con tu ilusión y valores. 

 

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