Tu talento es dinero, no te quepa duda de ello. Todos, absolutamente todos, sabemos hacer algo mejor que los demás y con menor esfuerzo. Esa habilidad es lo que solemos conocer como talento.

El problema es que acostumbramos a identificar con facilidad el talento en los demás, pero nos cuesta horrores reconocer en nosotros aquello que hacemos mejor que otro, que nos divierte y por lo que podrían llegar a pagarnos.

Pregúntate si tu actividad laboral diaria te reporta todo aquello que deseas en tu vida, al margen de la retribución económica.

Hazte una serie de preguntas: ¿cuál es tu primer pensamiento cuando piensas que debes ir a trabajar?, ¿lo que haces te motiva?, ¿te recarga las pilas?, ¿te hace sentir bien contigo mismo?, ¿te inspira?, ¿te permite vivir con tranquilidad económica?

Si la mayoría de respuestas a estas preguntas han sido un rotundo “no”, debes buscar con urgencia ese talento que duerme en tu interior y fijarte como objetivo dedicarte a ello.

Todos necesitamos un objetivo de vida, una meta personal, una misión a la que dedicar nuestro valioso tiempo, que llene de significado una existencia que nos vino regalada y que no podemos desperdiciar.

Trabajar en proyectos en los que no creemos, en empresas con las que no compartimos sus valores, además de no hacer lo que amamos es muy poco gratificante, aburrido y nos roba una energía vital para evolucionar hacia aquello que nos haría sentir realizados y reconciliados con nuestra persona.

Analiza aquello que no te gusta de tu actual situación para saber cómo poder transformarlo, esto aplica tanto a tu vida profesional como a tu vida personal.

Ten en cuenta que todas las facetas de tu vida son importantes, si buscas una felicidad completa no puedes pretender ser muy feliz en el terreno laboral y que luego la vida dentro de tu hogar sea un desastre.

Tú eres tú en todos los ámbitos de tu vida, que son inseparables e igualmente relevantes.

Para descubrir tu misión de vida debes meditar, formarte e indagar acerca de todo aquello que puede cambiar tu vida laboral, personal o económica.

Si las pautas que has seguido hasta ahora te han conducido hacia un lugar en el mundo en el que no te sientes cómodo, es lógico pensar que introducir cambios en tu vida acabarán por conseguir resultados distintos.

Es casi de locos pensar que podrás cambiar tu vida sin alterar, lo más mínimo, lo que haces a diario. Si tú no piensas en cómo dirigir tu vida siempre habrá alguien dispuesto a ello.

Descubrir tu talento puede que sea menos difícil de lo que crees. Piensa en aquella actividad que puedes realizar casi sin esfuerzo porque te apasiona, en aquello en lo que trabajarías si no necesitases el dinero, o a lo que te dedicarías si te quedase sólo un año de vida.

Más tarde, dedica tiempo a pensar cómo esa actividad puede aportar valor a las demás personas. Que no te asuste el hecho de comprobar que tu talento no es algo especialmente novedoso, vivimos en un mundo en que ya hay mucho de todo.

Lo importante no es ser novedoso sino perseverante y apasionado. Actualmente existe un gran número de productos y servicios que no son novedosos en su concepción, ya que parten de sistemas antiguos, pero sí lo son en su ejecución, en su manera de dar servicio a los demás.

Seguro que conoces Amazon, ¿te parece que su idea es novedosa u original? Amazon no deja de ser una tienda, una gran tienda en la que el éxito radica en la gran oferta de productos, pero es una tienda, nada más que eso.

Tu talento es oro, pero no sabrás si debes dedicarte a ello hasta que empieces a ponerlo en práctica. Lo importante es desarrollar tu idea sobre el terreno e ir puliéndola a medida que avanzas. Una vez hayas arrancado puede llegar a ocurrir que aquello que en tu imaginación era idílico no lo sea tanto en la práctica, no pasa nada.

Todo aprendizaje es bueno. Si esto te ocurre pasa a otra cosa, debemos darnos la oportunidad de cambiar de misión tantas veces como sea necesario, la vida es demasiado corta como para conformarse con algo que no termina de llenarnos de ilusión y motivación.

Seguro que piensas que cometerás errores en el camino a tu éxito personal, estás en lo cierto. El éxito es una acumulación de muchos intentos, de errores que te regalan verdad. Si te embarcas en un proyecto y, ante la primera adversidad, desistes de ello obtendrás el premio de saber, con total seguridad, que no debías dedicarte a ello.

Si, por el contrario, te dedicas a algo y, por muchos obstáculos que te encuentras, sigues emperrado en seguir adelante, puedes tener la certeza de que esa actividad es a la que debes dedicarte y que, antes o después, terminará yéndote bien con ese producto o servicio.

Tu dinero no está en el banco, está en tu mente, sólo debes aflojarle la correa para que salga a pasear y empezar a disfrutar de él.

Tu talento es dinero.

Imagen: Pixabay

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